Uno de los grandes desafíos al que se enfrenta una ciudad es el transporte de las mercancías y ciudadanos. Cuando hablamos de movilidad en una smart city estamos hablando de sostenbilidad, seguridad y eficiencia en las instalaciones.

La congestión en vías principales de los ciudades suponen un elevado coste en combustible y un impacto elevado del CO2. Gracias a la gestión del tráfico se potencia el uso de vías secundarias cuando sea necesario, por que además de reducir los aspectos anteriores se reduce la contaminación auditiva.

Potenciar los vehículos eléctricos y de hidrógeno dentro de las ciudades está incentivado por las ciudades inteligentes ya que suponen modos de transporte sostenibles.

Las soluciones tecnológicas deben adaptarse a los vecinos y ciudadanos de cada una de las zonas con vías circulables. Es por esto que se tienen en cuenta las horas del día además del volumen de tráfico a la hora de programar los flujos.

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Sensorización en semáforos

La red de semáforos puede conseguir un tráfico fluido gracias a la variedad en sus frecuencias. Es por esto que priorizan el tráfico hacia rutas alternativas y hacia rutas de salida cuando se dan accidentes o cualquier otra situación que pueda generar un embotellamiento.

Los sensores actuales permiten regular mediante un sistema de cámaras y señalítica LED el tráfico en cada uno de los carriles. Otra de las soluciones que hoy en día se utilizan es el control de vía con velocidad variable donde se combinan radares de velocidad.

 

Gestión de flotas de vehículos comerciales

Gracias a las tecnologías móviles y plataformas GPS podemos conocer aquellos tramos que están saturados o podrían saturarse en poco tiempo. De esta forma se reducen los tiempos de conducción de los chóferes y hay un ahorro en costes de combustible.

Estos vehículos están dotados de localizadores, actualmente vinculado a plataformas como Google Maps. Con soportes de hardware y software se logra tener acceso a la información y las bases de datos de cada una de las ciudades.

De esta forma los tiempo de ruta van conociéndose a tiempo real, por lo que permite optimizar los viajes y adaptar las ventanas horarias de carga y descarga. Son soluciones realmente útiles que se pueden combinar con la información pública que generan las smart cities. Sin duda el conocer la situación de cada vehículo aumenta la seguridad de los conductores y de los viandantes.